La vida después de dar a luz

Es increíble el cambio que se produce desde el momento de la concepción al de tener un bebé del que cuidar: mientras que en el último trimestre del embarazo la energía del cuerpo se dirigió hacia el interior, la ruptura que supone el parto viene acompañada por un nuevo enfoque hacia el exterior. Es de vital importancia para lo dos que te tomes un tiempo de descanso y adaptación, a la vez que armonizáis vuestra vida juntos.

Ahora tu recién nacido tiene cara, nombre y un carácter que descubrir. Sin embargo, puede que tu estado de ánimo permanezca aún concentrado en tu interior mientras reflexionas sobre los irrepetibles momentos del parto y te adaptas a la reciente separación de tu bebé y a tu nueva vida como madre. Dar a luz es una ceremonia iniciática de la naturaleza. Al convertirse en madre, la mujer está reclamando su derecho natural y descubriendo su independencia, a veces por primera vez.

Aunque es importante descansar después de dar a luz, demasiado descanso puede ralentizar el riego sanguíneo y retrasar la curación. Desde el primer día puedes introducir algunos ejercicios que te servirá de base, para ir aumentándolos de forma gradual durante los días, las semanas y los meses siguientes. Con toda tu atención concentrada en el bebé, es fácil que te olvides de tu propio bienestar. Dado que eres la fuente de salud de tu bebé, es fácil que te olvides de tu propio bienestar.

EL YOGA DEL POSTPARTO

Puedes empezar a tonificarte y hacer estiramientos con suavidad desde el mismo día en que des a luz, pero evita exigirte de forma poco realista.

Rota los tobillos varias veces en cada dirección.

Los ejercicios del suelo pélvico se pueden realizar inmediatamente, aunque te hayan dado puntos, ya que te ayudan a cerrar la herida y aceleran la curación (si te produce dolor no). Basculación pélvica.

Intenta no encorvar los hombros, apoya la espalda y coloca los pies bien apoyados en el suelo. Abre los hombros siempre que puedas, siempre que puedas extiende los brazos arriba al mismo tiempo que inspiras profundamente.

Unos músculos abdominales fuertes soportan la espalda y reducen el dolor.

La pareja de músculos rectos que recorren en vertical la parte delantera de tu estómago se puede haber separado durante el embarazo. Para comprobarlo, túmbate boca arriba con las piernas flexionadas y los pies bien apoyados. Coloca el dedo pulgar unos 5 cm. Por debajo del ombligo y, al espirar, levanta lentamente la cabeza para mirar las rodillas (debajo). Si encuentras resistencia contra el dedo(o sea, que el dedo no se hunde), los músculos siguen juntos; si no hay resistencia contra el dedo, se han separado.

En este caso, practica con regularidad basculaciones pélvicas en diagonal, y con el tiempo se volverán a juntar. Si no te ha sucedido puedes realizar las basculaciones en decúbito supino, justo después del parto. Todas las basculaciones hacen que el útero recupere su posición original, además de tonificar los músculos abdominales.

Una manera de confirmar que tu cuerpo está preparado para volver a realizar posturas más vigorosas es la de saltar al mismo tiempo que toses. Si pierdes orina, continúa con los ejercicios para el suelo pélvico hasta que puedas hacerlo sin esa pérdida. Podrías provocarte problemas para el futuro si en este momento cargas demasiada tensión sobre músculos debilitados.

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